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LEO GARCÍA Y AQUELLOS AÑOS ANALÓGICOS

Por Seba Chacón

Fotos: Lole Mairal y archivo personal de Leo García

El viaje en el tiempo nos hace levantar la vista y ver una larga hilera de caras con nombres y apellidos con historia; cada uno a su manera fue estirando los párrafos de ese libro que supone el Surf en Argentina. Si bien la nueva era fue la que más logros consiguió, es cierto que no podrían haberlo hecho sin los aportes de una generación que no tuvo las mismas facilidades. De esa época analógica, Leo García emerge como uno de los estilistas más impecables, dueño de un surfing moderno y filoso.

Sin influencias inmediatas, definió un estilo propio, digno de aquellos que logran ser distintos. Talento en elevadas dosis y una obsesión confesa hacia todo lo que le apasiona, fueron algunas de las claves que lo convirtieron en campeón argentino Junior en 1978.

Alejado del surfing, pero no del surf, Leo García disfruta sus días en una importante fábrica de tablas, lugar donde pone sus manos y arte sobre cada uno de los modelos que de ahí salen en busca de olas.

¿A quién consideras como tu primera influencia dentro del agua?

Honestamente nunca seguí ningún referente, fui siempre muy autodidacta, incluso también en el arte de las tablas y en la música tocando la batería. Comencé en 1973 y desde el primer día que me metí al agua sabía que tenía que hacer este deporte, pero más que nada por mi estilo de vida, mi manera de expresarme libremente en el mundo.

Desde el primer día que me metí, para mí el surf era libertad del alma. Sentía que venía una manera de surfear diferente, mucho más radical y en los 70″s. Así fue. Incluso más adelante siempre tuve un estilo propio, creado por mí. Tampoco teníamos films para mirar en 1973, así que tenía que empezar algo nuevo para mí. Me pasaba 8 horas diarias en el agua y así fui haciendo mi estilo, sin imitar a otro surfer.

¿Cómo llega el Surf a tu vida?

Le debían un dinero a mi padre y lo acompañé a cobrarlo, y el hombre que se lo debía trabajaba, o era encargado de un restaurante en Waikiki, ellos se pusieron a hablar y yo me fui hipnotizado hacia un rincón en donde había una tabla single fin azul round pin NyA y quedé enamorado de esa tabla. Sentí una emoción interna y la sangre correr por dentro, como cuando ves esa mujer con la cual querés estar. Mi viejo me llama y yo me quedo ahí mirando la tabla,  me pregunta qué me pasa, le digo: – “Es la tabla, está increíble”. – Me pregunta  si la quería; sin pensarlo le dije que sí. Ahí nomas la llevamos en parte de pago de esa deuda.

¿Cómo era la escena surfer de fines de los 70 en Mar del Plata?

La escena surfer de fines de los 70″s era muy flower power surf, o sea muy soul surfer, música psicodélica, o soul, como Janis Joplin, Led Zeppelin o Deep Purple. La música y el surf siempre iban juntos para mí, con tablas hermosas, pulidas, todas reales obras de arte y mucho respeto entre nosotros en el point.

Cada día de surf era mágico, todos con una sonrisa en la cara terminábamos nuestro día de olas. Disfruté mucho esa época pero era mi comienzo, no era suficiente para mi ese estilo de vida, por eso comencé a realizar maniobras más radicales y a cambiar lo tradicional que venía viendo en el surf local. Digamos que me aburría seguir surfeando de esa manera tan soul, creía que se podía pasar otros límites con esfuerzo, buen cuidado del cuerpo y de la alimentación, y con entrenamiento y buen estado fisico/mental, digamos con salud total. A veces cuando rompes algunas reglas tenés que pagar un precio, sos un bicho raro pero después abrís un camino y una nueva forma de surfear.

¿En qué años viajaste a Hawaii y con qué te encontraste? ¿Cómo te la rebuscabas para ganarte la vida en las islas?Mi primer viaje a las islas hawaianas fue en 1983 al salir de la guerra que tuvimos que padecer (Malvinas), yo fui soldado de esa guerra, pero no en el frente, sí en el continente. Al terminar el servicio militar volé a Hawaii, mi sueño desde los 12 años.  Fue como desembarcar en Disneylandia del Surf, tablas increíbles por todos lados, los mejores surfers del mundo, las islas aún bastante vírgenes de turistas, ese año llegaban surfers jóvenes australianos como Occy (Mark Occhilupo). Era el paraíso, olas perfectas transparentes todos los días. Me instalé frente a Rocky Point, en una granja y ahí trabajaba por la comida y me dieron una casa rodante para que viva allí, las olas sonaban de noche y a veces no podía dormir pensando lo bueno que surfearía al otro día. Tubos increíbles guardo en mi mente. Surfeaba a las 5 de la mañana y salía a las 9; cruzaba el Kamehameha Highway y me ponía a trabajar con vacas, caballos y haciendo cercas.  Volvía al mar a las 5 o 6 de la tarde hasta el anochecer, salía de noche del mar. El lugar perfecto para un surfer en esos días, luego volví en 1992 y estuve muchos meses viviendo en North Shore (Sunset Beach), y luego en verano viví mucho tiempo en el South Shore, ahí pude surfear muchos días en Ala Moana y Kaiser al lado de leyendas como Buttons y Mark Lidddell, hawaianos, surfers de oro.

¿Por qué dejaste de competir?

Realmente dejé de competir porque veía algunas irregularidades que no me gustaban en la forma de juzgar. Yo tenía otra mentalidad, más como se juzga hoy, y ahí veía que quizás ganaba un campeonato uno que no corrió una ola, pero de repente agarró una ola buenísima al finalizar la serie pero fue cortándola nada más y vos que tenías metidas 20 olas haciendo todo tipo de maniobras no lo ganabas. Fue ahí cuando pensé que si me mataba entrenando y quería un surf diferente, la competencia se había terminado para mí. Seguí explotando mi surf día a día como a mí me parecía. El último campeonato que corrí sé que lo gané, si lo hubiesen juzgado como se hace hoy. Pero el surf para mí fue más que un campeonato. Desde 1976 hasta 1981 gané todos esos rankings y traje el primer título internacional al país. Creo que fui un buen competidor, muy profesional sin cobrar un solo centavo.

¿Por qué dejaste de surfear? ¿Y en qué año?

Deje de surfear en 2002 por un esguince de ligamentos cruzados interno. Un aéreo me dejó varias semanas afuera del agua y ahí me puse a trabajar fuerte con las tablas, en las pinturas, lijas y pulidos, siempre me gustó esa forma de arte. Luego me recuperé y me metí unos días al mar, pero mi mente estaba más enfocada en progresar en mi trabajo con las tablas y disfrutarlo así como disfrutaba surfear. Me dediqué más al trabajo, a hacer música con una banda de Hard Rock que tenía, a salir a tocar y grabar algo y a las motos custom otra de mis grandes pasiones. Y ahí salí del agua hasta hoy.

¿Cuándo pensás regresar al agua?

La verdad que no lo sé, ¿pero antes de irme de este mundo lo tendría que hacer, no? Estuve 30 años sin dejar de meterme ni un día al mar con mi tabla, pero ahora sigo con esa pasión igual hacia este estilo de vida pero desde la fabricación de las tablas.

Siempre te tomaste el surf de manera muy profesional, ¿cómo te imaginás hoy si tuvieses 15 años?

Si siempre tuve una manera de surfear muy profesional, física y mentalmente, sin dudas hoy con 15 años estaría viviendo o viajando todo el tiempo entrenando en Hawaii y corriendo algún circuito internacional. Sin dudas hoy empezaría a vivir de surfear olas, daría el 100 por ciento de mí, sin dudas estaría patrocinado por las mejores marcas y ese sería mi trabajo, surfear. Dejé de surfear por trabajar.

¿Qué cosas te sorprenden del surf actual?

Del surf actual me sorprenden todas las facilidades que tienen los surfistas para potenciar su surf, equipamiento perfecto, patrocinios, tablas buenísimas, olas cerca por todos lados y accesibles, si no te metes al agua hoy porque está movido o hace un poco de frio, algo te falla en la cabeza. No tienen idea las cosas que tuvimos que hacer para surfear en los 70, 80 y 90 también, en donde los trajes eran una roca en comparación con los de hoy, además calentaban muy poco. En los 70 nos secuestraban las tablas por surfear al mediodía en el Torreón lleno de piedras, o te sacaban a los tiros literalmente de la ” Maquinita” ayer Diba. Siempre entrené diariamente esté como esté el mar, con temperaturas  muy bajas y trajes imposibles, mi entrenamiento era surfear y surfear, ahora me sorprende mucho como entrenan los surfers locales en un gimnasio, eso no era para mí, un dia fuera del mar era un día perdido.

A nivel surf me sorprenden las nuevas generaciones que no tienen una escuela del pasado, no conocen mucho de los pioneros del surf nacional y que su surf está basado mucho en piruetas sin antes pulir su estilo y su carving. Creo que un surfer sin un buen estilo está perdiendo lo elegante del surf, los grandes surfistas mundiales de generaciones pasadas como Potter o Slater respetaron mucho esa escuela del carving “Rail to Rail” y sumaron el POWER SURF  a ese old school surfing, por eso son diferentes y únicos estos surfistas.

Las generaciones actuales están muy obsesionadas con los aéreos, tendrían que tomar esa maniobra como algo más no como un todo. A Tom Curren jamás lo vi volar, pero tiene un carving como pocos.

¿Hacia dónde crees que va el surfing?

Espero que el surfing vuelva un poco hacia lo anterior, que cada surfer sea diferente al otro, no que quieran imitarse unos con otros, creo que esa escuela de los ochenta junto a la de hoy haría un surf perfecto, hay un punto que la evolución hace involucionar y perder lo hermoso y vistoso del surf. Siempre me pongo a ver cómo están surfeando y veo algunos chicos jóvenes que pierden toda la ola dándole velocidad para poder volar, nada más, pudiendo hacer 3 o 4 maniobras buenas en ese trayecto.

Espero que se den cuenta que las playas son de todos y las olas también y dejen de creerse esa novela que alguien es local de alguna playa ,eso es una estupidez, empezamos a meternos al mar para sentirnos mejor desde chicos y eso tiene que continuar, las olas son de todos, siempre con respeto hacia el otro surfer.

¿Cómo describirías la cultura surfer de Argentina?

La cultura surfer de Argentina hoy es una mezcla de fanatismo, pasión, moda y éxito. Las chicas que surfean las veo muy apasionadas del mar, eso me gusta, están muy conectadas con la verdadera naturaleza del surf, que es la felicidad por solo fluir en una ola y sentirse parte de esa naturaleza.

A veces esa competencia hace perder la verdadera naturaleza surfer que es la armonía entre surfista, tabla y ola. Cuando ves a un surfer que no sonríe después de surfear, ese no encontró la naturaleza del surf.

¿Cuáles serían tus cinco tipos fundamentales en la historia del surfing?

Gerry Lopez, Mark Richards, Shawn Thompson, Martin Potter y Kelly Slater.

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